Descripción:
El cartel presenta una de las tradiciones del pueblo Maleku, cuyas comunidades indígenas son Tonjibe, Margarita y El Sol. Estos pueblos han disminuido su población por distintas causas, como epidemias, usurpación de tierras y actividades de los huleros, entre otras. Las comunidades mantienen una profunda conexión con su entorno natural, especialmente con el Refugio de Vida Silvestre Caño Negro, un área rica en biodiversidad que ha sido fundamental para su supervivencia cultural y material durante siglos. Entre las especies que habitan Caño Negro, las tortugas han tenido un papel significativo en las tradiciones y la alimentación del pueblo Maleku. Sin embargo, la prohibición de cazar tortugas, aunque necesaria para su conservación, ha tenido un impacto importante en las tradiciones y la vida cotidiana de esta comunidad. El cartel representa la necesidad de reconocer y respetar las necesidades culturales de los pueblos indígenas al formular políticas de conservación, promoviendo un enfoque que integre la protección del medio ambiente y la preservación de las prácticas culturales ancestrales. Por ello, en el cartel se expresa el texto “Era nuestra identidad Maleku”. Las tradiciones perdidas se representan en el abrazo del indígena con la tortuga, apelando a la nostalgia por las prácticas culturales que han debido abandonarse. La técnica visual de la simetría refuerza la conexión entre el río Caño Negro, el pueblo Maleku y las tortugas como un todo equilibrado. La figura-fondo entre el río y el bote refuerza la relación con Caño Negro y la naturaleza. Los colores predominantes son el azul del agua y tonos café, amarillo y verde, que representan los materiales de la naturaleza. El color rojo simboliza prohibición y aparece en el elemento de la tortuga bajo el símbolo de prohibido. Nota: La representación del color en el cartel corresponde a la concepción de la diseñadora y no necesariamente a la de los pueblos indígenas.